La historia de América Latina, está ligada al proceso de migraciones y esta a su vez al desarrollo de los sectores económicos, especialmente primarios, dando lugar a que esta zona del planeta tenga una gran diversidad étnica.
Durante la colonia tuvimos la inmigración española y portuguesa (en condiciones privilegiadas), así como de africanos (en condición de esclavos), pero en la segunda mitad del siglo XIX continuaron llegando migrantes europeos, principalmente de Italia, Alemania, Reino Unido, Francia, Irlanda y Croacia, así como de Asia (China). Hay que tener presente que en esta época, América era el menos poblado de los grandes continentes.
Sin embargo, este proceso de migraciones no fue igual en todos los países de América Latina.
Sin embargo, este proceso de migraciones no fue igual en todos los países de América Latina.
En México, por ejemplo, no existió una gran migración debido a que vivía una situación política convulsionada y no necesitaba mano de obra. Porfirio Díaz promovió la inmigración de italianos para asegurar la frontera norte frente al avance de los EEUU, pero resultó un fracaso. México, como la mayoría de los países latinoamericanos, era un país exportador de materias primas e importador de los productos manufacturados, pero la mayoría de los puestos de trabajo mejor pagados eran ocupados por extranjeros, sobre todo de los Estados Unidos, quienes además gozaban de otros privilegios. Incluso los españoles y otros europeos que llegaron a este país prefirieron vivir en las ciudades y trabajar en el comercio y en los servicios, obteniendo salarios considerables. Esto ocasionó resentimientos y un nacionalismo diferente a otras partes de América, uniéndose la mayor parte de la clase trabajadora en contra del inmigrante, formando el Partido Liberal Mexicano y mutuales.
En el caso de Brasil los cambios demográficos fueron importantes y estuvieron vinculados a la producción cafetera, para lo cual se necesitó gran cantidad de mano de obra. Primero se dispuso de los esclavos de las antiguas plantaciones azucareras y de los centros mineros, pero al terminarse la trata de esclavos en 1950, hubo necesidad de traer esclavos de las provincias, concentrándoseles en el centro-sur del país. Sin embargo, al declararse la libertad de los esclavos en 1871 y ante la escasez de trabajadores se fomentó la inmigración europea, ingresando al sector laboral como asalariados o arrendatarios. Esto ocasionó una clase de pequeños y medianos propietarios, de arrendatarios y asalariados, especialmente en las ciudades de San Pablo y Río de Janeiro, donde se establecieron los principales canales de comercialización, financiamiento y actividades manufactureras. También aquí surgen los primeros movimientos obreros.
En Chile, también hay cambios demográficos y de movilidad social. En el último cuarto del siglo XIX su población se duplica y era predominantemente rural: Terratenientes blancos y campesinos mestizos. Ingresaron inmigrantes chinos para trabajar en las minas de nitrato del sur del país. Los trabajadores empiezan a organizarse, como el caso de los ferroviarios y las actividades del sector exportador estaban dominados por intereses extranjeros tanto británicos como norteamericanos, despertando en la sociedad un resentimiento hacia los propietarios y administradores extranjeros.
En Chile, también hay cambios demográficos y de movilidad social. En el último cuarto del siglo XIX su población se duplica y era predominantemente rural: Terratenientes blancos y campesinos mestizos. Ingresaron inmigrantes chinos para trabajar en las minas de nitrato del sur del país. Los trabajadores empiezan a organizarse, como el caso de los ferroviarios y las actividades del sector exportador estaban dominados por intereses extranjeros tanto británicos como norteamericanos, despertando en la sociedad un resentimiento hacia los propietarios y administradores extranjeros.
En el caso de Argentina, se promueve las migraciones, ante la necesidad de aumentar la producción para cubrir la demanda de productos primarios por parte de los países europeos, para lo que se requería mayor mano de obra. Procuraron la inmigración europea, pues consideraba, no sólo la superioridad económica de Europa, sino también “racial”. Llegaron cerca de seis millones de inmigrantes y se quedaron en el país el 50%. De ellos, la mayoría eran italianos y se concentraron en las ciudades debido a los problemas para conseguir tierras, ya que la elite criolla continuó siendo propietaria de la mayoría de ellas. También, la oferta de trabajo más abundante se hallaba en las ciudades, dando lugar a que en Buenos Aires, Santa Fe, Rosario, se formen barrios urbanos. Esto ocasiona un sentimiento de incomodidad general, debido al hacinamiento, la no planificación de las viviendas y la falta de higiene pública. Los inmigrantes constituían la mayor parte de la clase trabajadora y entre ellos había quienes tenían experiencia política, que ante las pésimas condiciones de trabajo, fomentaron medidas de protesta. Todo emigrante politizado era considerado en la práctica “socialmente peligroso”. La Ley de Residencia, sancionada en 1902, tiene como meta expulsar por vías administrativas a todo inmigrante “cuya conducta comprometa la seguridad nacional o perturbe el orden público”. Los elementos del racismo, una vez más, serán los que expresen las raíces de los conflictos sociales y políticos, que tienden ahora a leerse en la simple contraposición de lo nativo con lo extranjero.
En Cuba, al terminar la trata de esclavos, se recurrió a la mano de obra de inmigrantes chinos y a la importación de peones, aparentemente bajo contrato pero, en la práctica se empleó la coerción. En América Central la población fue aumentando en la segunda mitad del siglo XIX, pero en el caso de Cuba, las revueltas y las guerras dificultaron el crecimiento demográfico.
En el caso del Perú, el crecimiento de la población está relacionado con la llegada de extranjeros, aunque la cantidad de inmigrantes fue menor, en comparación con otros países latinoamericanos. Después de la Independencia y de la eliminación de la mita, se continuó usando la esclavitud para cubrir la mano de obra en los sectores económicos. No obstante, la condena del tráfico de esclavos por parte de Inglaterra y su persecución, hicieron que el comercio de esclavos sea cada vez más escaso y caro.
En 1849 se dio la Ley de inmigración (duró cuatro años), con premio de recompensa a sus gestores. Así llegaron 320 irlandeses, cerca de 1000 alemanes y chinos. El primero en introducir colonos chinos (culíes) en nuestro país fue Domingo Elías. La inmigración china empezó en 1849 y finalizó en 1874 (gobierno de Manuel Pardo y Lavalle), llegando aproximadamente 90000 de ellos. Cuando Ramón Castilla dio la abolición de la esclavitud, y ante la necesidad de cubrir la mano de obra en las plantaciones de caña de azúcar en el norte y en las producciones guaneras del sur, la inmigración de chinos se convirtió en un gran negocio. Macera afirma que “Teóricamente el Perú estaba en condiciones de recibir nueva población. Pero era falso sin embargo que hubiera escasez de trabajadores en el Perú. Lo que ocurría era que las haciendas costeras no querían reemplazar a sus esclavos por obreros bien pagados. Sino por mano de obra barata”
En 1849 se dio la Ley de inmigración (duró cuatro años), con premio de recompensa a sus gestores. Así llegaron 320 irlandeses, cerca de 1000 alemanes y chinos. El primero en introducir colonos chinos (culíes) en nuestro país fue Domingo Elías. La inmigración china empezó en 1849 y finalizó en 1874 (gobierno de Manuel Pardo y Lavalle), llegando aproximadamente 90000 de ellos. Cuando Ramón Castilla dio la abolición de la esclavitud, y ante la necesidad de cubrir la mano de obra en las plantaciones de caña de azúcar en el norte y en las producciones guaneras del sur, la inmigración de chinos se convirtió en un gran negocio. Macera afirma que “Teóricamente el Perú estaba en condiciones de recibir nueva población. Pero era falso sin embargo que hubiera escasez de trabajadores en el Perú. Lo que ocurría era que las haciendas costeras no querían reemplazar a sus esclavos por obreros bien pagados. Sino por mano de obra barata”
Con el dinero del guano, fue posible que los agricultores ricos de la costa pagasen el viaje de los trabajadores desde China hasta el Perú, en coordinación con los negociantes portugueses e ingleses. La mayoría de los culíes estuvieron ubicados entre Ica y Lambayeque. Trabajaban durante todo el año 12 horas diarias con sólo tres días de fiesta al año. Y se les pagaba 4 soles al mes. Su mantenimiento era muy barato para los hacendados. La ley peruana afirmaba que el culí no era esclavo, pero esto no se cumplía. Sólo cuando se difundieron noticias de las injusticias y el maltrato que se les daba, no sólo en el Perú sino también en el extranjero y ante la amenaza de cortar de raíz el tráfico de culíes, el gobierno peruano sentó las bases para amparar al culí, pero ya era tarde. La condición del culí en el Perú era lamentable, el trato que recibía era inhumano, más era considerado como una máquina para producir riqueza. Pero a pesar de todos sus sufrimientos, los chinos que llegaron se las ingeniaron no solo para sobrevivir sino para aportar de manera fundamental en nuestra cultura, como se ha dado en el campo de la comida, cuando los cocineros chinos aprendieron a utilizar ingredientes locales con los de su tierra, trayendo como resultado el chifa y el lomo saltado, por ejemplo.
Otro grupo de asiáticos que llegó a nuestro país desde 1899 fueron los japoneses. En principio, la intención de los encargados de esta emigración era utilizar esta mano de obra tal como lo habían hecho con los chinos, pero eso no fue posible porque los japoneses no se adaptaron a las condiciones de abuso y explotación servil que tenían los chinos. Al poco tiempo, en 1923, se dejo la emigración bajo contrato para seguir con la llegada voluntaria de japoneses; hasta ese momento, habían registrado su ingreso más de 18 mil asiáticos.
Por otro lado, también se promovió la inmigración Europea, pero con otra visión. Echenique, por ejemplo, creía como muchos políticos peruanos de esa época, que el Perú necesitaba inmigrantes pero compartía un prejuicio racista a favor de los europeos. Decían que debían venir al Perú gente “de buena raza”, idónea para toda especie de trabajo y con “hábitos de moralidad” y para revertir la presencia indígena entre nosotros (querían “blanquearse”).
Sin embargo, los inmigrantes europeos al Perú fueron pocos, debido a que no encontraban atractivo a un país tan inestable como lo era el nuestro en esta época. Los alemanes que llegaron fueron enviados al Pozuzo y que todavía mantienen sus costumbres, pero el grupo más representativo que llegó fueron los italianos, quienes se internaron en diversos puntos del país (Ej. La Merced) y agregaron varios elementos a nuestra cultura nacional, como los helados, el panetón y los fideos. Muchos de ellos eligieron a la ciudad de Lima como lugar de residencia.
En general, en los países andinos no se dio una afluencia masiva de europeos y los que llegaron se integraron a los niveles más altos de la sociedad, como por ejemplo, los banqueros en el Perú.
La composición étnica del sector inmigrante era heterogénea en los distintos países estudiados como así también las influencias ideológicas de las que venían imbuidos, lo cual a su vez estaba determinado por el país de origen y por las actividades productivas que allí desempeñaban. Esta característica complicaba la cooperación entre los trabajadores, lo cual perjudicaba el movimiento obrero y beneficiaba al sector capitalista.
Muchos de estos inmigrantes se insertaron en los sistemas productivos como mano de obra asalariada y/o arrendataria en las zonas rurales, otros se ubicaron en puestos administrativos y comerciales y, finalmente, hubo quienes fueron conformando un sector obrero en la incipiente actividad manufacturera que se comenzaba a desarrollar en los centros urbanos exportadores.
Es cierto lo que afirma en este artículo, los movimientos sociales y las migraciones tuvieron motivaciones especialmente económicas, debido a los cambios que se dan a nivel mundial así como las guerras, crisis en otras regiones, etc. ésto se traduce en nuestro país en la influencia racial, ideológica así como sistemas productivos traídos y adaptados a nuestros territorios.
ResponderEliminarDebemos reconocer sin embargo la gran influencia que se dió convirtiendo a nuestra sociedad en pluricultural con características mezcladas con migrantes, que forma parte de la identidad de nuestro pueblo.
Resaltar cada aporte de cada grupo humano que llego a estas latitudes a pesar de las diferentes situaciones que les toco vivir, a pesar de los malos manejos y otras explotaciones, lograon sostener a través de los años sus usos y costumbres y fusionarse con aquellas que ya estaban vigentes, es por ello mencionar que este proceso gracias a la globalizacion aun se dara con mayor intensidad en vista del rapido acceso a otras latitudes. de la misma manera resaltar la condición esclavista y servil que se dio en el Perú a inicios de la República, debido a los malos manejos de nuestra clase dirigente, que han dado paso a esta nuevo proceso de mestizaje y transculturacion. Aún así es necesario revalorar el accionar de los pueblos por la lucha constante enmantener su identidad nacional.
ResponderEliminarEste documento sobre América Latina trata de explicar la forma como muchos inmigrantes llegaron a poblar diversas zonas de nuestro continente, ya sea en calidad de esclavo, por trabajo o como funcionario, formando así nuestra gran cultura, en casi todos los paises de América Latina llegaron inmigrantes no solo Europeos, también Asiáticos y Africanos (estos dos últimos menos privilegiados).Tampoco fue igual en todos nuestros paises, por ejemplo México fue diferente al Perú o al Brasil, ya sea en sus formas de trabajo o tipos de producción.Por lo tanto América Latina, nuestro continente es un conjunto de razas, culturas, tradiciones y costumbres debido a los diferentes tipos de inmigraciones que se han dado a lo largo de los diferentes periodos de nuestra historia. Pero no olvidamos nuestra esencia cultural.
ResponderEliminarLa identidad de América latina fue construyéndose de a pocos. La invasión española nos puso en contacto con la cultura occidental y con elementos culturales de los esclavos africanos, este primer momento fue violento y de imposición. Luego en el siglo XIX, con los albores de la república y el inicio de las nacionalidades, nuevos inmigrantes europeos y asiáticos que llegan principalmente como trabajadores irán forjando una identidad pluriracial y multicultural que la que hoy nos caracteriza con sus aportes en aspectos tan diverso como son las ideologías, el arte, la comida, el idioma y las costumbres
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